A veces, imponer fechas límite ajustadas es desmotivador para el equipo. Por el contrario, imponer plazos ajustados pero no imposibles, muchas veces también constituye un desafío, una oportunidad para el logro conjunto y el desarrollo del equipo.
Lo que nunca va a ayudar, sin embargo, es imponer plazos imposibles de cumplir.
Cuando el jefe dice: “Es imperativo que el proyecto finalice necesariamente tal día…” los miembros del equipo experimentados no lo pueden evitar: Levantan las cejas, cierran los ojos y suspiran. Ya han pasado por ello antes. Ya conocen la rutina.







