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19 de agosto de 2012

El hábito de SALirme del proyecto (3/3)


Coaching (selling)



Yo estaba muy identificado con lo que habíamos hecho (me sentía como el padre de la criatura) pero técnicamente, Israel me daba cien vueltas. Cuando discutíamos en el terreno técnico, siempre ganaba. Para poder avanzar, llegó un momento que decidí dejar de hablar del “cómo”, y empezar a hablar del “por qué” y del “para qué”. Así logré que nos entendiéramos mejor.
  

Por lo que se refiere a Paloma, no avanzaba a buen ritmo porque, como ella decía “no le cogía el tranquillo a eso de programar los bits”. Ciertamente, programar a nivel de bit, en un lenguaje que no dominas, es muy difícil. Cada vez que un mensaje traía un “cero” donde tenía que haber un “uno”, Paloma se desesperaba porque tardaba mucho en reparar los errores.

Entonces, un día que estábamos hablando sobre cómo acelerar el proceso de pruebas, vi cómo se le encendió una bombillita. Decidió que tenía que hacer un sistema visual de pruebas. A Paloma se le daba muy bien la programación visual. Me pidió dedicar una semana entera a adaptar algo que ya había hecho en otro proyecto. Después de esa semana, en la que nadie le molestó, ya empezamos a observar el cambio en su actitud.

De ser una chica reservada, con miedo a preguntar, se transformó en alguien que disfrutaba con lo que hacía, que ayudaba a los demás. Se enfadaba cuando tomábamos una decisión sobre los mensajes sin contar con ella, o cuando no se usaban sus herramientas. Se ganó el respeto de todos. Aquí pueden ver algunas pantallas del sistema que inventó Paloma para sistematizar las pruebas de los mensajes. Esta herramienta multiplicó extraordinariamente la productividad del equipo, así como la calidad de los entregables:



Por su parte, Pedro y Antonio también se hicieron eficaces en sus áreas respectivas. Cuando tenían dudas, nos preguntaban a Israel o a mí. Mejor dicho, preguntaban más a Israel que a mí.

Sin saberlo yo, el equipo estaba atravesando la fase de “coaching”. No porque yo me lo propusiera, sino porque no me quedó otro remedio. Por aquel entonces, yo no tenía mucha experiencia en gestión de proyectos. Mi forma de gestionar el desarrollo era “meterme en el código que hacían los programadores”. La llegada de Israel me obligó a cambiar de estilo, y he de reconocer que esta pérdida de control me hacía sentir bastante mal.

Supporting (participating)


Cuando Israel llevaba un mes en el proyecto, mi empresa me asignó para dirigir otro. No era un problema para el proyecto porque Israel lo estaba asumiendo muy bien, como siempre. Llegó un momento que iba él sólo a las reuniones de seguimiento. De todas formas, si Israel me llamaba, yo le daba prioridad. Procuraba estar siempre que me necesitaban.

Inconscientemente, había cambiado otra vez mi estilo de liderazgo a “supporting”. Cuando yo iba a alguna reunión interna del equipo (cada vez menos) y hablaban utilizando una jerga propia, que yo no era capaz de entender, me sentía mal. A veces, les pedía que me lo explicaran todo “de la forma en que hay que explicárselo al cliente, por si acaso me pregunta”, aunque lo más probable es que al cliente esa explicación técnica no le interesara en absoluto.