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6 de enero de 2013

Madurando como Director de Proyectos Eficaz


De la misma manera que hay un camino secuencial para llegar a la madurez como persona efectiva, podemos decir que hay un camino secuencial para llegar a la madurez como Director de Proyectos Eficaz.

Ese continuum de la madurez del que habla Covey (dependencia, independencia e interdependencia) nos sirve, como no podría ser de otra manera, para distinguir los grandes niveles de madurez de un Director de Proyectos. Es decir, un Director de Proyectos puede ser Dependiente, Independiente y finalmente, Interdependiente.




Una persona que dependa física, emocional o intelectualmente de los demás no tendrá el autodominio necesario para ser capaz de hacer promesas y cumplirlas. Cuando somos independientes, obtenemos victorias privadas regularmente y vemos reforzada nuestra autoconfianza y autoestima. Realmente no somos eficaces todavía porque en esta sociedad todo está interconectado y no luce lo que hacemos aisladamente. Siendo independientes, estamos preparados para trabajar en equipo y otra vez con buenos hábitos podemos acabar siendo interdependientes.
  • La dependencia es el paradigma del “tú”: tú me cuidas, tú haces o no haces lo que debes hacer por mí, tú tienes la culpa.
  • La independencia es el paradigma del “yo”: yo lo hago, yo soy responsable, yo me basto, yo puedo elegir.
  • La interdependencia es el paradigma del “nosotros”: nosotros podemos hacerlo, nosotros podemos cooperar, nosotros podemos combinar nuestros talentos y aptitudes para crear juntos algo más importante. Combinamos nuestros esfuerzos para lograr un éxito mayor.

Con buenos hábitos, cualquier persona puede dejar de ser dependiente para llegar a ser interdependiente. Es claro que hay un camino secuencial porque las victorias privadas deben preceder a las públicas, pero no hay que ver este continuum de la madurez como una flecha, sino como una espiral de desarrollo ascendente. El hábito de afilar la sierra sirve para aumentar nuestro grado de independencia e interdependencia progresivamente. En palabras de Covey: “El hábito 7 es el hábito de la renovación: nos conduce a nuevos niveles de comprensión y a vivir cada uno de los hábitos en un plano cada vez más elevado.”

Con buenos hábitos, cualquier Director de Proyectos puede acabar siendo un Director de Proyectos Eficaz, pero no encontraremos ningún libro que nos explique la secuencia a seguir para llegar a serlo. Los proyectos son sistemas naturales, no artificiales, nadie puede garantizar el éxito regular. Véase el post Ética del carácter para el Director de Proyectos.

Cuando analizamos qué distingue a un Director de Proyectos Eficaz, la respuesta siempre es la misma: tienen buenos hábitos, centrados en principios. Recordemos la idea principal de este blog:

El éxito en los proyectos se consigue con buenos hábitos


Como se vio en el post Evaluando a Directores de Proyecto, PMI® ya tiene un estándar para la madurez de las competencias personales de un Director de Proyectos, que sin embargo no es muy aplicable para evaluar a estos profesionales.

¿No sería mejor evaluarles por sus hábitos?