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12 de mayo de 2013

Quiero ejecutar un proyecto ágil



Cambiar hacia métodos ágiles los procesos de desarrollo software de una gran organización es posible, deseable, motivador, rentable, sostenible, etc. En mi opinión, los métodos ágiles no son una moda pasajera sino que han venido para quedarse y constituyen la única alternativa realista a la crisis del software. Estos métodos son muy estables: han variado poco y son globalmente reconocidos desde que se publicó el manifiesto ágil en 2001. La prueba definitiva de lo estables que son estos métodos la obtenemos cuando buscamos información en Internet y encontramos material divulgativo de extraordinaria calidad. Más adelante comentaremos el vídeo de hace 2 años que da título a este post: I want to run an agile project. Hay otros muchos vídeos muy buenos: Visiten este enlace para tener una introducción muy completa de Scrum. ¿Quieren saber qué se supone que debe hacer un Product Owner? Solo tienen que visitar este enlace y ya lo saben todo. ¿Quieren ver cómo hay que hacer un daily standup? Pinchen aquí.

Si una determinada organización se decide por el método ágil más popular, Scrum, mucha gente dentro de la organización ya sabrá en qué consiste, quién debe hacer qué y y por qué, y qué podría ir mal. Todos saben de los peligros de los “scrum-buts” (esto es, usar Scrum parcialmente ignorando los beneficios posibles de usarlo todo), y reconocen la conveniencia de empezar siendo puristas en una adopción inicial, hasta alcanzar la madurez suficiente en gestión de proyectos adaptativos para adaptar entonces los procedimientos a la organización.

Entonces, si adoptar los métodos ágiles es tan fácil, hay tanto conocimiento y tanto consenso, ¿por qué será tan infrecuente que se adopten de forma eficaz en las grandes organizaciones?


Yo creo que aquí estamos ante un problema no tecnológico, sino sociológico. Ya comenté en otro post el problema que supone el rechazo al cambio: Todo el mundo odia el cambio. Cuando hay que cambiar, no somos racionales, sino emocionales.

La gestión del cambio, bien entendida, no ha de venderse con “lo bonito del to-be”, sino que hay que hacer que la gente salga de la zona de confort porque reconozcan que así ya no pueden seguir. Como se comentaba en este otro post, ha de haber un elemento externo que introduzca el caos: Algo que haga que la gente diga cosas como: “Ya no puedo ejecutar este proyecto adaptativo con un ciclo de vida en cascada”. En las organizaciones que yo conozco, este “factor que hace salir de la zona de confort suele ser el mandato inequívoco de la alta dirección. Es decir: yo solo he visto cambios exitosos hacia métodos ágiles cuando esto viene de arriba abajo, cuando la alta dirección lo impone (lo obliga, lo sigue, lo premia, lo fomenta, lo divulga, etc.)

Si por el contrario esperamos a que los métodos ágiles vayan entrando en las organizaciones de abajo arriba, es decir, porque los equipos de desarrollo empiezan espontáneamente a organizarse con tarjetas y tableros, o porque los Project Managers deciden aplicarlo en sus proyectos después de ir asistir un curso, etc., pero sin embargo no se involucran los usuarios de negocio, no se toman en serio las demos, nadie hace suya una lista de requisitos pendientes (product backlog), no se permite que el equipo se auto-gestione  o se re-planifica todos los días en medio de una iteración... todo esto hace que ya no se produzca el cambio y, lo que es peor, que lo nuevos intentos de hacerlo bien deban superar nuevas barreras de oposición al cambio: “No, Scrum no sirve para nosotros, ya lo hemos intentado en el pasado y fue una mala experiencia. Es que nosotros contratamos todo el desarrollo a otras empresas...”


Hace poco descubrí este vídeo titulado: I want to run an agile project. Seguramente muchos de ustedes ya lo conozcan porque tiene casi dos años. Cuenta la historia de un chico ágil, “the agile guy” a quien contratan en una empresa para entregar proyectos de software más rápido y más barato (faster and cheaper). Me parece que este vídeo explica muy bien la disonancia cognitiva que sufren muchas grandes organizaciones que piensan que existen métodos-milagro.

Realmente son dos vídeos. Un buen amigo me ha ayudado a traducirlos y a editarlos con subtítulos en español. Pueden acceder aquí para el primer vídeo y aquí para el segundo. ¡Espero que les gusten!