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17 de noviembre de 2013

El primer hábito de una persona eficaz: Sea proactivo


El primer hábito de Covey se titula: “Sea proactivo. Es el primer hábito para superar el estado de madurez dependiente. Nadie puede aspirar a ser eficaz si le afecta todo lo que ocurre fuera. Si tiene un mal día o un buen día dependiendo de si llueve o hace sol, esa persona no puede ser independiente. Las personas independientes llevan consigo su propio clima. Saben reconocer su zona de control y actuar desde ella. Las personas no somos como los animales. Los animales son reactivos: ante un estímulo siempre reaccionan igual, están programados por el instinto o el adiestramiento.

Según Covey, las personas tenemos cuatro dones exclusivamente humanos (que nos distinguen de los animales):
  • Auto-conciencia: La aptitud para pensar en nuestros propios procesos de pensamiento.
  • Imaginación: La capacidad para ejercer la creación en nuestra mente, yendo más allá de la realidad presente.
  • Conciencia moral: Una profunda percepción interior de lo que es correcto o incorrecto, de los principios que gobiernan nuestra conducta, y de la medida en que nuestros pensamientos y acciones están en armonía con dichos principios.
  • Voluntad independiente: Capacidad para actuar sobre la base de nuestra autoconciencia, libres de cualquier otra influencia.
Cuando somos proactivos, no reaccionamos automáticamente a los estímulos. Según Covey, actuar con responsabilidad es tener la “habilidad” para elegir nuestra “respuesta” (juego de palabras: “respons-habilidad). Es decir, somos capaces de aplicar la mejor respuesta que corresponde a ese estímulo, empleando nuestros cuatro dones.
Las personas podemos programar nuestra respuesta ante cualquier estímulo. Nuestra capacidad de ser proactivos se basa en tomar distancia del estímulo, separarnos de la emoción, tomarnos tiempo y espacio para idear la solución óptima y responder como hemos elegido. Hay una gran diferencia entre responder y reaccionar.

Podemos ver la correspondencia entre los cuatro dones humanos y el modelo de persona completa:
  • Auto-conciencia se relaciona con el corazón: Tiene que ver con la inteligencia emocional, la capacidad de empatizar, de relacionarnos con los demás.
  • Imaginación se relaciona con la mente: Nuestra capacidad para utilizar nuestra mente para conceptualizar otra realidad distinta a la que estamos viendo.
  • Conciencia moral se relaciona con el espíritu: Nuestra inteligencia espiritual es esa voz interior que nos dice lo que está bien y lo que está mal.
  • Voluntad independiente se relaciona con el cuerpo: Nuestra capacidad para disciplinar nuestro cuerpo para hacer lo que decidimos.


El ejemplo más dramático de estos cuatro dones en acción es la experiencia de Viktor Frankl, narrada en su libro autobiográfico El hombre, en busca de sentido. Psiquiatra judío, en su libro cuenta su experiencia en la segunda guerra mundial, en el campo de concentración nazi de Auschwitz, después de haber perdido a su esposa, hermanos y padres. En esta situación, con la sensación permanente de que en los siguientes minutos le iban a matar por cualquier tontería, debería haberse sentido muy próximo al estado animal. Le debería haber resultado casi imposible pensar con lógica y racionalidad. En esta situación, justamente, es cuando Viktor Frankl se hizo grande y encontró su sentido en la vida:
  • Auto-conciencia: Observaba sus propios pensamientos. Podía colocarse como espectador de sí mismo, cuando los carceleros le insultaban o cuando sus compañeros le pedían consejo.
  • Imaginación: Utilizó su imaginación para inventar una nueva escuela en psicología: la logoterapia. Se imaginaba a sí mismo dando clase en la universidad, relatando su experiencia y todo lo que aprendió en el campo de concentración. Gracias a su potente imaginación, se sentía muchas veces más libre que sus carceleros alemanes.
  • Conciencia moral: Transformó su experiencia de sufrimiento en crecimiento espiritual, auto-transcendencia, contribución, finalidad y significado.
  • Voluntad independiente: Cuando quizá él mismo necesitaba más ayuda, en momentos de desesperación colectiva, eligió poner luz como terapeuta entre sus compañeros. Algún discurso suyo le salvó la vida a muchos, sin duda.