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18 de febrero de 2016

Scrum en las aulas

En el libro Scrum: el nuevo y revolucionario modelo organizativo que cambiará tu vidaJeff Sutherland explica, como solo puede hacer él, los orígenes y el porqué de cada rol, artefacto, ceremonia, etc. Este libro se publicó en  2014 bajo el título Scrum: The Art of Doing Twice the Work in Half the Time. La traducción al español, salvando el título, me parece bastante buena. Se trata sin duda de una lectura muy recomendable para cualquier project manager (también para los que dirigen proyectos predictivos). Lo recomiendo encarecidamente.
En el capítulo 9, titulado “Cambiar el mundo”, el co-autor de Scrum también trata de convencernos de que Scrum no solo aplica al software sino a cualquier ámbito del trabajador del conocimiento. Especialmente ilustrativa resulta la experiencia de un instituto holandés que desde 2011 practica el método Scrum en clase, gracias a la iniciativa del profesor de química Willy Wijnands, que bautizó el método con el nombre de eduScrum y están logrando tener mucha difusión a través de una página web, un blogYouTube, etc. El artículo que pueden leer en este enlace cuenta cómo empezó todo. En este otro enlace presentan evidencias sobre las mejoras que aporta este método de aprendizaje.

Estas experiencias reales me han llevado a pensar que quizá ¿el futuro de la educación secundaria debería ir por ahí? A mí personalmente no me gusta que a mis hijos les hagan memorizar, pienso que no se les está preparando bien para trabajar en equipo ni para desenvolverse con eficacia en un mundo cada día más colaborativo. Hasta ahora yo me quedaba en la queja, no me imaginaba cómo podía ser la solución.

Después de conocer la experiencia de este instituto holandés (imagino que habrá otros en Holanda y en más países) me gustaría que la dinámica en las clases de mis hijos fuera parecida a como sugieren en eduScrum:

Una asignatura tiene varios temas que hay que aprender en un trimestre. Cada tema se imparte en un ciclo formativo de cuatro semanas, y termina con un examen individual del tema. Cada trimestre finaliza con otro examen de evaluación individual. La repetición del proceso en periodos fijos de tiempo es una de las bases del método Scrum (time boxing).

En terminología Scrum, cada ciclo formativo de cuatro semanas sería un sprint. Comienza con la asignación, a todos los grupos igual, por parte del product owner (el profesor), de los capítulos que incluye el tema. En eduScrum el profesor no explica los contenidos, los alumnos estudian en grupo y le van preguntando las dudas. Cada grupo se compone de cuatro alumnos.

En los tableros hay dos tipos de tarjetas: historias y tareas. El profesor es el dueño de las historias, los alumnos son los dueños de las tareas. Una tarjeta de historia es un capítulo del tema. El primer día del sprint, los alumnos descomponen cada capítulo en varias tareas, representando el esfuerzo que pueda realizarse de forma individual. Durante el sprint lo que hacen es mover las tareas desde el panel de “to-do” al panel “done”, pasando por el panel “in progress” cuando un alumno se pone a trabajar en una tarea. Cuando todas las tareas de una historia se han completado, esto significa que todos los alumnos han aprendido ese capítulo del tema.

En cada grupo, un alumno con el rol de scrum master es responsable de guardar la hoja desplegable con los post-its, de hacer que se siga correctamente el proceso y de medir el progreso con las típicas gráficas de quemado del sprint (sprint burndown charts).
Los capítulos dentro de los temas serían las historias que previamente están ordenadas en la lista que incluye todos los temas y capítulos del trimestre (product backlog). Como product owner, el profesor es el responsable de mantener esta lista de temas y capítulos actualizada, ordenada y también debe saber el tamaño de cada capítulo, lo que le facilitará monitorizar el progreso de cada grupo con release burndown charts.
En un sprint de cuatro semanas pueden cubrirse 5 capítulos de un tema, por ejemplo. El viernes de la semana 4 habrá un examen del tema. El lunes de la primera semana, los alumnos descomponen los capítulos en tareas pendientes. Digamos, por ejemplo, que planifican 30 tareas. Habrá tareas repetidas asignables a todos los alumnos, como estudiar una parte de un capítulo, por ejemplo. También habrá tareas a repartir, para que las realice un alumno en nombre del grupo y compartir resultados, como hacer ejercicios escritos, presentaciones, trabajos, etc. Estas tareas quedarán como post-its ordenados en “to-do”. Utilizando el método Scrum Poker, los alumnos pueden colaborar para estimar rápidamente el tamaño de las tareas.


Se aconseja estimar las tareas en horas de esfuerzo. Es importante emplear una métrica para tallar las tareas (mejor que simplemente contabilizar el número de tareas pendientes), de manera que después de la reunión de 15 minutos que mantienen al comienzo de la clase (daily scrum), puedan monitorizar el trabajo pendiente con burndown charts. Estas reuniones diarias de pie de 15 minutos tienen lugar al comenzar la clase, el scrum master despliega el tablero en la pared (el mismo trozo de pared siempre para cada equipo). Cada alumno comenta lo que hizo el día anterior, lo que se propone hacer hoy (libremente escoge una tarea pendiente) y los impedimentos que está teniendo. Rápidamente todos los miembros del equipo (y cualquiera que esté escuchando) se ponen al día sobre el esfuerzo conjunto. Mientras comenta cada tarea, el alumno actualiza las horas de esfuerzo pendientes.


Después el scrum master actualiza el burndown chart y se tratan los impedimentos (dudas que hay que preguntar al profesor, o investigar dentro del grupo).


Lo importante aquí es que el equipo de alumnos se auto-organice y que ellos mismos se pongan deberes, se repartan el trabajo, se expliquen unos a otros, etc. La mayor parte del tiempo de clase es tiempo efectivo de estudio y aprendizaje colaborativo.


Cuando todas las tareas de un capítulo están en el panel “done” entonces todo el mundo sabe que los alumnos de ese grupo ya estarían preparados para superar las preguntas del examen referidas a ese capítulo. Cuando el profesor ve una historia en el panel “done” ya puede deducir que han comprendido ese capitulo.


Para asegurarse, el profesor puede preguntarles en cualquier momento sobre estos capítulos supuestamente aprendidos, y si ve que no dominan esta parte entonces pasa esta tarjeta a “in progress”, y los alumnos deberían retrabajar ciertas tareas.

El viernes de la semana 4 concluye el sprint con el examen. Después debe quedar tiempo para que los alumnos hagan una retrospectiva sobre cómo mejorar el proceso que han seguido y qué partes van a eliminar, mantener o mejorar en el siguiente sprint.

Desde una perspectiva de alto nivel, aprender ya no consiste en memorizar, sino comprender los temas, pasando capítulos de backlog a done. Si los miembros del equipo puntúan bajo en el examen, ellos mismos decidirán retroceder al backlog los capítulos que no han asimilado bien, de manera que podrán seguir trabajando en ellos durante el siguiente sprint. Repitiendo cíclicamente el proceso cada 4 semanas, los equipos trabajan cada vez mejor y a mayor velocidad.