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28 de febrero de 2016

Las partes del cuerpo de un Project Manager


En su famosa obra The Deadline, Tom DeMarco habla de los órganos más importantes de la “anatomía” de un Director de Proyectos, a saber: las tripas, el corazón, el alma y la nariz. Según Tom DeMarco, un buen Director de Proyectos debe desarrollar el hábito de confiar en sus tripas (su instinto), liderar con el corazón, darle “alma” a la organización y por último, saber oler los problemas desde lejos.




  • Confiar en sus tripas (su instinto): Estás pensando en alguien para cubrir un puesto clave. Su currículo está bien, pero algo te dice que sigas buscando. Eso que te habla son tus tripas, tu instinto (the gut, en inglés). De repente alguien surge, y una voz en tu interior te dice “¡Es él, es él! Agárrale y no le sueltes, ponle al mando y déjale solo”. Así es como habla tu instinto. Los mejores Directores de Proyectos son aquellos que tienen los mejores instintos, y han sabido aprender cuándo confiar en su instinto y cuándo no.
  • Liderar con el corazón: Es a tu corazón, a lo que la gente responde. No te siguen porque seas más listo o porque siempre tengas razón, te siguen porque te quieren. El líder con habilidades puede dirigir, pero la gente no le sigue. Quizá el liderazgo sea una habilidad innata.
  • Construir “alma” en la organización (hacer equipos): Para que los proyectos avancen, la gente tiene que aprender a colaborar de manera efectiva. Si los miembros del equipo trabajasen separados unos de otros, gestionar sería tan simple y mecánico como coordinar esfuerzos. El verdadero trabajo en equipo requiere interacciones estrechas, cálidas y casi íntimas entre los miembros del equipo. No haces que eso ocurra, dejas que ocurra. Puedes crear un entorno favorable para que esto pueda ocurrir. Y entonces, si hay suerte, ocurre, y les ves compartiendo una visión unificadora y aplicando principios como la integridad, la honestidad, la responsabilidad, etc. Hoy en día, muchas personas ni siquiera conocen a sus vecinos. Ya no hay comunidades en las ciudades. Pero la necesidad de sentirse parte de una comunidad sigue dentro de nosotros. Para la gran mayoría, es en el trabajo donde hay mayor probabilidad de formar parte de una comunidad.
  • Desarrollar un olfato para los problemas: En todos los proyectos hay problemas. Saber anticiparse a los mismos acaba siendo muchas veces una cuestión de supervivencia para el Director de Proyectos. Con el tiempo, los problemas se huelen desde lejos.

Este texto está basado en el libro:
The Deadline: A Novel About Project Management
Tom DeMarco
Dorset House Publishing, 1997