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14 de octubre de 2011

Planificando el Fracaso

Este texto se ha traducido del libro: 
Slack. Getting past burnout, busywork, and the myth of total efficiency
Editorial: Broadway Books. Autor: Tom DeMarco.


Los cambios radicales en nuestra economía global nos han traído nuevos modelos para hacer negocios, nuevos mercados y competencia sin fronteras. Todo esto genera oportunidades, pero toda oportunidad implica riesgo. Nadie tiene éxito si no arriesga, todo el mundo lo sabe. Incluso las organizaciones más serias de hoy en día saben que el riesgo es algo de lo que no se pueden escapar.

Una definición interesante de éxito en muchas organizaciones actuales es esta: Tome usted un montón de riesgos y supere todos y cada uno de ellos. Cuando los detalles de todos estos pequeños triunfos se oficializan, el resultado es un enfoque llamado “Planificar el Éxito”. Planificar el Éxito es un principio de filosofía de gestión muy frecuente, especialmente en el sector tecnológico. Este principio de gestión consiste en contar con que se materializan todos los resultados deseados, y aceptar compromisos basados en la consecución de dichos objetivos.

Planificar el Éxito es el equivalente intelectual de: Fórrese usted después de ganar 15 manos consecutivas al blackjack, sin retirar dinero de la mesa hasta el final. Esto funciona cuando funciona, pero le dejará hundido cuando no (la mayoría de las veces). También favorece la aversión al riesgo. Una organización que se espera supere todas las adversidades sólo puede permitirse tomar los riesgos más triviales. De la misma manera, una organización que no ha sufrido perjuicios importantes, en realidad no ha tomado riesgos de verdad.

La gestión de riesgos es casi lo contrario a Planificar el Éxito. La gestión de riesgos es –respire hondo, esto va a ser desconcertante- una disciplina para Planificar el Fracaso. Las empresas que practican gestión de riesgos prevén un montón de fallos pequeños (pero caros) a lo largo del camino antes del éxito global. El éxito global consiste en retirarse de la mesa con mucho dinero al final.

Tomar riesgos significa exponerse a sobrecostes y retrasos potenciales. Si usted toma un montón de riesgos, algunos terminarán costándole y otros no. La cuenta final le puede salir favorable. Suponga que sólo se materializa un 10% de los riesgos, con sobrecostes y retrasos. Usted no debe esperar sortear todas las consecuencias negativas. Debe reservarse algunas holguras de tiempo y dinero para hacer frente a estas consecuencias. La gestión de riesgos es la ciencia que le guiará a la hora de determinar estas holguras.