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22 de julio de 2012

Liderar = Sembrar Equipo


El sexto hábito del modelo de Covey se titula: “sinergice”. La sinergia es un principio (otros principios son la responsabilidad, justicia, equidad, honestidad, integridad, dignidad, humildad, fidelidad, templanza, coraje, calidad, contribución, excelencia, paciencia, potencial, crecimiento, compasión, etc.).

El principio de la sinergia significa que el todo es más que la suma de las partes. Dos postes de madera unidos soportan más del doble de peso. Si dos plantas comparten el mismo suelo, las raíces se entremezclan y crecen con más vigor. Practicar la sinergia es el hábito de mayor jerarquía. Es la clave de las victorias púbicas.

Hay que tener mucha autoestima para saber que en este mundo interdependiente no llegamos lejos nosotros solos. No podemos silbar una sinfonía, debe tocar una orquesta. Los retos que merecen la pena se consiguen sólo trabajando en equipo.


Al trabajar en equipo, las debilidades de uno son compensadas por las competencias del otro, pero el resultado es mucho mayor que la suma. Vemos el mundo no como es, sino como somos. Todos los problemas tienen solución, pero no una, ni dos, sino muchas. Cuando trabajamos juntos, con el problema enfrente, aparecen terceras vías que no sospechábamos por separado.

La creatividad significativa no ocurriría si todos pensamos igual. Es estupendo que las personas seamos diferentes. Las posibilidades de la inteligencia humana se multiplican en la cooperación creativa. Después de vivir una experiencia de sinergia, hay un antes y un después.

La eficacia en los proyectos sólo puede conseguirse de manera colectiva. En el ámbito de la gestión de proyectos, el hábito de practicar la sinergia lo podríamos traducir como “liderar al equipo”. En el proyecto, el Director del Proyecto debe conseguir que las personas asignadas trabajen juntas para conseguir que hagan voluntariamente lo que él quiere, esto es, que se cumplan los objetivos del proyecto. Que le nominen como Director de Proyectos no es suficiente.

Un Director de Proyectos puede decir que lidera, pero si la gente de su equipo no le sigue, si no hacen de buena gana lo que les pide, voluntariamente, entonces no es un líder. ¿Por qué la gente obedece al líder? No porque sea el jefe, sea más listo o porque siempre tenga razón. La gente sigue al líder porque le quieren.

Como Directores de Proyectos, no podemos determinar que un equipo se forme por nuestra fuerza de voluntad. No es como poner ladrillos y finalmente “construimos” algo. Sólo podemos “esperar” que un equipo se forme. Podemos cruzar los dedos, minimizar las probabilidades en contra, pero no se puede provocar que un equipo se forme. El proceso es tan  frágil que no puede ser controlado. Mejor que la expresión “team building” deberíamos usar “team growing”. En español, en vez de “formar al equipo” deberíamos decir “hacer crecer al equipo”. Yo siempre digo “sembrar equipo, así me recuerda más la ley de la cosecha.

No hay “team building”, solo hay “team growing”

  
En una explotación agrícola, el agricultor debe abonar la tierra, plantar las semillas, regar, etc. Puede hacer todo esto, siguiendo las últimas recomendaciones, pero después no le queda más remedio que cruzar los dedos. Quizá la cosecha dé sus frutos, quizá no. Si en el último momento cae una granizada, todo el trabajo se perderá. Si al final obtiene su cosecha de rosas, se sentirá bien, pero el año siguiente tendrá que cruzar los dedos otra vez.